Territorios Habitables: Prácticas y Saberes de la Producción Social del Hábitat en Costa Rica, El Salvador y México
La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica fue el punto del encuentro Territorios Habitables, una actividad que reunió, durante los días 13, 14 y 15 del mes de octubre, a representantes de la ONG Fundasal de El Salvador y de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de México, junto con docentes y estudiantes de la UCR. Este encuentro tuvo como objetivo generar un rico intercambio de conocimientos en torno a la Producción Social del Hábitat (PSH), entendida según el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Urbanos (2025) como:
Proceso mediante el cual las comunidades participan activamente en la planificación, gestión y transformación de sus entornos, incorporando sus saberes, capacidades y recursos para construir soluciones habitacionales y territoriales acordes a sus realidades y necesidades. (pág.9)
A través de conferencias magistrales, conversatorios, actividades de taller y recorridos en sitio, el encuentro permitió explorar metodologías, casos de estudio y experiencias que fortalecen el vínculo entre el taller y las realidades comunitarias.
Día 1: Memorias, Transformaciones y Luchas por el Hábitat
La jornada inició con un punto clave: no se diseña el hábitat para la comunidad, sino con la comunidad. Desde ahí, representantes del MIVAH compartieron su “Modelo de Acompañamiento Social” y mantuvieron un diálogo enriquecedor sobre cómo las diversas instituciones pueden fortalecer las intervenciones y los procesos de desarrollo comunitario.
Posteriormente, uno de los momentos más memorables fue la conferencia magistral de FUNDASAL, en la que se relató su trayectoria de 25 años de cooperativismo de vivienda por ayuda mutua en El Salvador.
En esta organización se promueve la autogestión, procesos en donde la población se apropia y empodera para la toma de decisiones para enfrentar su problemática y la participación ciudadana, a través de la cual la población organizada incide ante el Estado y la Sociedad por el cumplimiento de su derecho humano a la vivienda adecuada que dignifique sus condiciones de vida. (FUNDASAL)
Luego, el foro “Homenaje y recorrido histórico” visibilizó luchas por la vivienda desde distintas generaciones y territorios, lo que permitió marcar la arquitectura como un puente entre el pasado y el presente.
Por último, la tarde estuvo marcada por un cruce de conocimientos con la Facultad de Arquitectura de la UNAM, que presentó reflexiones sobre la vivienda de interés social en México, las organizaciones sociales y los procesos colectivos que sostienen dichos proyectos. Finalmente, investigaciones nacionales como la de la UCR-MIVAH-BANHVI, “Modelo Mi Barrio” y estudios en comunidades como “Parque La Sabanita en Alajuelita” ofrecieron una mirada más local y crítica.
Día 2: Talleres Para Pensar Desde y con el Territorio
El segundo día desarrollaron ejercicios de carácter práctico, orientados a fortalecer el trabajo territorial e interdisciplinario, con el propósito de generar una perspectiva más crítica entre las personas participantes. Después de un foro en el que docentes de la UCR y la UNAM compartieron “Experiencias de extensión universitaria”, se dio inicio a uno de los momentos más enriquecedores del día: los talleres de “cartografía pedagógica del territorio” y “diseño de experiencias de aula territorializada”.
Los participantes se dividieron en equipos y comenzaron a dividir el cuadrante costarricense en secciones. Posteriormente, se elaboraron mapas visuales no desde lo técnico, sino desde lo humano: enseñanzas, conflictos, memorias, actores comunitarios y dinámicas sociales.
Más adelante, se diseñó una actividad educativa para vincular el aula y el territorio, demostrando que la arquitectura puede enseñarse a través de la escucha y el contacto con distintas realidades.
Para cerrar el taller, se realizó una reflexión final orientada a sistematizar los aprendizajes del día. Posteriormente, se continuó con el resumen del Trabajo Final de Graduación “La vivienda cooperativa en Costa Rica”, seguido de un conversatorio sobre “Vivienda Municipal” en torno al nuevo Reglamento de Vivienda Municipal de la Municipalidad de San José.
Día 3: Recorridos
El último día, el encuentro se realizó en el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA). Antes de, se realizó un recorrido por el Barrio Sinal, realizado junto a los equipos del Trabajo Comunal Universitario (TCU) y el MIVAH, que ofreció una mirada directa a las complejidades y oportunidades que pueden haber en el hábitat. Caminar, dialogar y observar el territorio convirtió las palabras en una experiencia para los participantes, permitiéndoles una visión más sensible y crítica.
Más tarde, los grupos se reunieron para reflexionar sobre lo visto y construir una lectura común del territorio. El encuentro culminó con la creación y lectura de un Manifiesto Colectivo, un documento lleno de convicciones sobre el rol social del arquitecto y la importancia de diseñar escuchando, acompañando y respetando las historias de quienes habitan los lugares.
Finalmente, la jornada concluyó con la clausura de la exposición “Diario Urbano”, presentada por su autor, el Arq. Randall Chávez. A esto se sumaron la lectura del Manifiesto y el acto de cierre del evento, a cargo de la Arq. Claudia Blanco, Manuel Morales y Catherine Kauffmann, quienes ofrecieron palabras de reflexión y despedida.
Entrevista especial: la voz detrás de Diario Urbano
Para cerrar el encuentro, se presentó una entrevista exclusiva con el autor de “Diario Urbano”, Randall Chávez, una pieza fundamental para comprender el territorio desde la experiencia cotidiana. El autor compartió el origen del proyecto, su proceso de documentación y la importancia de narrar la ciudad desde adentro, desde lo que a menudo no se suele considerar al diseñar: los ritmos, tensiones, sensaciones e historias que dan forma al hábitat.
En dicha entrevista, el arquitecto y escultor Randall Chávez explica el origen y las ideas detrás de Diario Urbano:
Lo que se busca en primera instancia es crear una reflexión sobre los sistemas habitacionales. ¿Cómo están funcionando? ¿Cómo han evolucionado? ¿Cómo se ha complicado más el problema? ¿Cómo sensibilizar a la gente para que reconozca que hay una problemática alrededor del asunto? Y de paso, expresar en recursos artísticos inquietudes que tienen que ver con el material, con el tema.
El artista toma como inspiración el entorno diario y el caos urbano que encontramos al salir a la calle: materiales improvisados, estructuras con pendientes muy pronunciadas y sistemas de vivienda que, aunque pueden resultar cuestionables, poseen una belleza. Chávez trabaja desde el concepto de la fiedad: "consiste en explorar las cosas, la belleza estética e intrínseca que puede haber en las cosas que normalmente se aceptan como feas. Y dentro de todos los sistemas caóticos y urbanos en los que estamos viviendo aquí, hay una belleza estética".
La madera es su material de elección porque transmite calidez, posee historia propia y permite revelar texturas, fracturas y rastros del tiempo. Muchas piezas combinan madera reutilizada, metales, piedra, así como experimentos con fuego, ácidos o desgaste mecánico, creando superficies que parecieran tener años, concediéndoles un carácter propio. Este proceso no es improvisado: surge de un extenso trabajo previo de dibujo, diseño y replanteamientos, indispensable para definir la intención de cada obra.
La exposición también revela el papel de la curaduría. Con una amplia producción disponible, el curador selecciona las piezas que mejor articulan el discurso: una crítica al hábitat urbano y a los modelos de vivienda actuales.
Diario Urbano se concede como una exposición más allá de la estética: despierta sensibilidad e inquietud, reconociendo los problemas de la ciudad y que se analice cómo el arte puede ser un lenguaje para cuestionar la manera en que vivimos y habitamos el territorio. Algunas de las obras se encuentran a continuación:
El encuentro Territorios Habitables dejó claro que la arquitectura, cuando se extiende hacia el territorio y a la comunidad, puede convertirse en un eje transformador. Se generaron preguntas, debates, se inspiraron nuevas miradas y mostraron que cada estudiante tiene la posibilidad de influir en la construcción de hábitats más justos, sensibles y participativos para las personas.































