Estudiantes de Costa Rica, Australia y Chile viajan a Golfito para aprender acerca del cambio climático.
Por: Alessandro González Vindas
Los efectos del cambio climático se han vuelto cada vez más severos para nuestro país, y para el mundo. Zonas que hoy en día conocemos y se han convertido en hitos para nuestro país, corren el riesgo de quedar en abandono dentro de un futuro no muy lejano. Es por eso que con el fin de concientizar y preparar a una nueva generación emergente de arquitectos, la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Newcastle de Australia se organizaron para en conjunto, llevar a cabo el curso Clima Radical I: Arquitectura Tropical. Un curso dedicado a estudiar los efectos que puede llegar a tener el cambio climático en zonas vulnerables. Además de los aprendizajes, el curso también fue una enriquecedora experiencia multicultural.
La novedad de Clima Radical I es que como se ya se mencionó, fue un curso impartido por la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Newcastle de Australia. Esto significó la presencia de estudiantes y docentes de Australia y de diversas partes del mundo, creando un ambiente enriquecido por las vivencias y perspectivas de cada quien. El curso fue posible en parte gracias a que la Universidad de Newcastle cuenta con un programa llamado “Global Experience”, el cual sufraga actividades académicas fuera de Australia, siendo el curso Clima Radical I parte de él.
Esta universidad se sitúa en Newcastle, Australia, a unas dos horas de Sídney. Su escuela de arquitectura fue fundada en 1971 y actualmente cuenta con unos 2200 estudiantes. Se sitúa la Nación Awakabal, lugar que alguna vez habitó el clan aborigen Pambalong, algo que es motivo de orgullo e identidad de la escuela.
La escuela de arquitectura se sitúa dentro del campus universitario Callaghan. Es un bosque lleno de especies exóticas como cucaburras, cacatúas y urracas. Imágenes cortesía de Irene Pérez y Alistair Eglinton.
¿En qué consistió la optativa de Clima Radical I?
Este tenía como objetivo identificar y analizar las dinámicas y conflictos territoriales, urbanos y arquitectónicos en Golfito para que los estudiantes adquieran una comprensión de sus condiciones sociales, climáticas y profundas. Fue impartido por la Dra. Emily Vargas, la Dra. Lucía Riba y la Mag. Andrea Sancho, docentes costarricenses, junto a la Dra. Irene Pérez, profesora española de la Universidad de Newcastle.
Ahora bien, ¿por qué se escogió Golfito como sitio de estudio? En primer lugar, la amplia accesibilidad a datos fue un factor, y es que existen datos que confirman la vulnerabilidad de la ciudad ante el cambio climático, esto debido a su localización geográfica, configuración paisajística y poca gestión estatal. Esto fue clave ya que parte de los objetivos de aprendizaje del curso eran justamente ver como el clima radical afecta a zonas con mayores índices de vulnerabilidad geosocial.
Por otra parte, la docente Lucía Riba lleva más de veinte años de realizar investigación allí, enfocándose en temas sobre patrimonio y la conservación del paisaje. De hecho, Golfito también fue el estudio de caso para su doctorado. Esto ha hecho que ella adquiera un gran conocimiento y entendimiento de la zona, algo de lo que pudo sacarle provecho a lo largo del curso.
La materia se dividió en dos partes; una gira a Golfito y posteriormente la elaboración de propuestas adaptativas a los futuros efectos del cambio climático. Durante la visita al sitio el grupo se dividió en tres, enfocándose cada uno en distintos sectores de la zona; Bella Vista, Las Alamedas y Llano Bonito. Cada subgrupo trabajó haciendo un levantamiento de datos ligados principalmente al clima, el entorno físico y las dinámicas sociales. Aquí los estudiantes tuvieron su primer acercamiento con Golfito y su gente, permitiéndoles desarrollar una noción de la esencia del sitio. Por otra parte, esto abrió un espacio de diálogo entre ticos, australianos, y chilenos, fortaleciendo la comunicación.







