Movilidad Estudiantil 2024: Cartografías de experiencias y recuerdos
En la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica, el conocimiento, la curiosidad y el crecimiento personal se consolidan como pilares de la formación profesional. En este contexto, la movilidad estudiantil surge como una extensión de este proceso, al permitir que los y las estudiantes vivan una experiencia de intercambio en universidades de otros países. Estas experiencias abren la puerta a nuevas perspectivas sobre la arquitectura, en donde se conocen nuevas culturas, dinámicas sociales, así como maneras de habitar y pensar en el espacio.
Pero, ¿Qué impulsa realmente a los estudiantes a optar por una movilidad estudiantil: la formación académica, el encuentro cultural o el desafío de salir de la zona de confort?
Francesca D’Ambrosio realizó su movilidad estudiantil en la Universidad de Pisa, Italia, en una experiencia marcada tanto por un vínculo personal con el país como por el interés académico. D’Ambrosio reflexiona sobre cómo esta oportunidad le permitió entrelazar sus raíces paternas con su formación profesional, además de conocer lo que es el sistema universitario italiano, lugar donde le gustaría realizar una maestría.
“En ese sentido, la movilidad funcionó como una especie de prueba para lo que podría ser una futura especialización”. — Francesca D’Ambrosio, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
Sin embargo, para muchos estudiantes la decisión no es tan clara. Elegir el país y la universidad de movilidad implica enfrentarse a múltiples interrogantes:
¿Qué aspectos académicos, culturales o estilo de vida ofrece cada lugar?
En ese mismo sentido, la experiencia de Thomas Von Saafeld, quien realizó su movilidad estudiantil en la Universidad Abierta Interamericana, en Argentina, parte de una incertidumbre similar. Entre diversas opciones, desde universidades en Europa hasta una posibilidad en Australia, Argentina destacó.
“Me puse a revisar la universidad y la verdad me gustó bastante; de ahí, la cultura en Argentina fue lo que terminó de llamarme más la atención y el idioma fue el punto determinante. Siempre me llamó mucho la atención visitar Argentina.” — Thomas Von Saafeld, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
A ello se sumó la existencia de un convenio abierto y la ausencia de otros postulantes, factores que terminaron de confirmar su decisión.
Con el destino ya definido, comienzan a surgir expectativas y temores sobre lo que implica enfrentarse a una nueva experiencia académica y cultural:
¿Cómo será la experiencia académica? ¿De qué manera los cursos, proyectos y metodologías encontradas en el intercambio pueden dialogar y complementar su formación en la UCR?
Para Francesca, el principal reto estaba en el ámbito académico. Imaginaba una exigencia mayor y un aprendizaje más profundo en general; sin embargo, la realidad fue distinta. En cursos como Taller de Diseño, la alta proporción de estudiantes por docente limitaba la calidad de las revisiones, lo que contrastaba con el nivel de exigencia al que estaba acostumbrada en la UCR.
“Pensé que iba a aprender mucho más en esa clase y no fue así, lo cual me sorprendió. Sin embargo, aprendí mucho de mis compañeros: ellos me ayudaron a entender cómo se realizan las distintas etapas de diseño allá y qué software utilizan para complementar este trabajo.” — Francesca D’Ambrosio, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
Aún así, la movilidad también le ofreció experiencias académicas muy enriquecedoras. Entre ellas, destaca su participación en el curso de Arquitectura de Interiores, donde formó parte de un concurso nacional para el diseño de un baño inclusivo, obteniendo el tercer lugar.
“Esa oportunidad fue un gran aporte a mi formación y a mi currículum.” — Francesca D’Ambrosio, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
En el caso de Thomas, la experiencia académica se articuló principalmente a través del curso de Investigación Urbana, convalidado como Teoría Urbana en la UCR. Este curso le permitió aproximarse a una lectura distinta del urbanismo, especialmente en ciudades como Buenos Aires y La Plata, donde la planificación urbana se percibe claramente en el territorio.
“Me llamó mucho la atención ver cómo ellos ven todo ese diseño y lo aplican a los proyectos”. — Thomas von Saafeld, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
Al mismo tiempo, la movilidad estudiantil implica enfrentarse a una nueva cotidianidad: adaptarse a la ciudad, comprender su ritmo, los sistemas de transporte, los horarios y las dinámicas sociales que se construyen en el día a día. En algunos casos, esta adaptación ocurre de manera natural. Para Von Saafeld, Buenos Aires se presentó como una ciudad abierta y acogedora, cuya cercanía cultural facilitó la integración y el sentido de pertenencia desde los primeros días.
Asimismo, la experiencia compartida con otros estudiantes en movilidad le permitió habitar la ciudad desde una vivencia colectiva.
“Adaptarme al día a día de allá no me costó mucho. La ciudad es muy bonita, muy grande, igual que su cultura. Es una cultura muy linda, muy de salir con la gente, muy de estar cerca de los seres queridos, entonces la verdad eso me ayudó bastante para no sentirme tan solo.” — Thomas von Saafeld, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
¿Qué aprendizajes y transformaciones solo se obtienen al vivir una movilidad estudiantil?
Vivir en el extranjero implica asumir una independencia inmediata. Aunque este proceso puede resultar desafiante, la satisfacción de superar esos retos se convierte en uno de los aprendizajes más significativos. La movilidad también amplía la mirada sobre la formación profesional y permite replantear aquello que suele darse por sentado.
El contraste con otros sistemas educativos invita a una lectura más crítica de la experiencia universitaria propia, poniendo en valor la calidad y exigencia académica de la UCR. Como señala Francesca D’Ambrosio:
“A veces damos por hecho la calidad y la exigencia académica de nuestra universidad, pero estudiar afuera me hizo ser más consciente del privilegio que significa estudiar Arquitectura en la UCR.”
Más allá del ámbito académico, la vida cotidiana adquiere un peso determinante. Para Thomas, vivir solo en otro país y sumergirse en la cultura argentina transformó su semestre de intercambio en una experiencia de crecimiento personal. Habitar una ciudad desconocida, asumir responsabilidades propias y construir vínculos con personas locales y otros estudiantes internacionales fortaleció su autonomía y amplió su comprensión del mundo.
¿Qué consejos prácticos darían a un estudiante que está considerando aplicar a una movilidad estudiantil?
Ambos estudiantes coinciden en que el primer paso es tener claridad sobre los objetivos personales y académicos del intercambio. Definir si se busca profundizar en un área específica, aprender un idioma o crecer a nivel personal permite tomar decisiones más conscientes al elegir la universidad y el país de intercambio.
“Recomiendo revisar bien la estructura académica de cada universidad, porque en la Unipi, al ser un doble grado, el énfasis en diseño no es el mismo que en la UCR. Además, la mayoría de cursos son anuales, por lo que si solo se va un semestre se cubre únicamente la primera parte.” — Francesca D’Ambrosio, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
En el ámbito administrativo, Francesca señala la importancia de ser constantes y organizados con el papeleo:
“Sugiero insistir constantemente en el departamento de Ingeniería, ya que no siempre tienen tiempos de respuesta eficientes y eso puede complicar el proceso de quienes necesitan aplicar a la visa de estudiante”.
En cuanto a la logística de la estadía, Thomas enfatiza no apresurarse en la búsqueda de alojamiento desde el país de origen, recomendando apoyarse en las listas y convenios que ofrecen las universidades.
“Yo les diría el no apresurarse a conseguir un departamento con un tercero porque si, no es asegurado que te vaya a pasar algo malo, pero en mi experiencia me pasó y no es algo bonito por lo que uno quiere estar pasando estando allá”. — Thomas von Saafeld, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
Finalmente, ambos coinciden en que aprovechar una movilidad estudiantil implica ir más allá del cumplimiento académico. Abrirse a conocer nuevas personas, integrarse a la cultura local, viajar y asumir retos fuera de la zona de confort son parte esencial del aprendizaje.
“Yo en mi experiencia, terminé mi semestre en diciembre y me quedé hasta casi febrero y lo que hice fue ir a hacer un voluntariado con un amigo que hice, entonces claro, son experiencias extras que uno mete aprovechando estando ya en otro lado… sacarle el máximo provecho a todas las oportunidades que uno le da estando allá y sí, pues siempre pasarla muy bien.” — Thomas von Saafeld, estudiante de la Escuela de Arquitectura de la UCR
Encontrar un equilibrio entre lo académico y lo personal permite que la experiencia se viva de manera plena.



















