Logo Universidad de Costa RicaUniversidad de Costa Rica Julissa Santamaría Cubero, estudiante de la Escuela de Arquitectura, obtuvo el primer lugar del Certamen Estudiantil de Artes Visuales Bidimensionales 2023 otorgado por el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, por su obra “Mi tanto”. Este premio, creado en el año 1983, constituye …

Bordado, arquitectura y ciudad

13 sept 2023

Julissa Santamaría Cubero, estudiante de la Escuela de Arquitectura, obtuvo el primer lugar del Certamen Estudiantil de Artes Visuales Bidimensionales 2023 otorgado por el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, por su obra “Mi tanto”. Este premio, creado en el año 1983, constituye un importante estímulo para la creación artística entre estudiantes de pregrado, grado o posgrado de la institución. El Certamen contempla además de una remuneración económica y una exhibición colectiva con las otras personas seleccionadas, la posibilidad de realizar una exposición individual en la Galería del Consejo Universitario durante el año 2024.

 

Figura 1. “Mi tanto”

Figura 1. “Mi tanto”. Fuente: Julissa Santamaria Cubero.

“Mi tanto” es una obra que, a la vez que agradece, examina la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio como espacio de recuerdos y bienestar. Usando lienzos, telas diversas e hilos rojos, Julissa traza las huellas y texturas de los principales edificios y espacios verdes que confieren un carácter especial a la Finca 1 (zona del Campus con un gran valor histórico y paisajístico). “Mi tanto” es un esfuerzo creativo y sensible por conectar y narrar la arquitectura, la ciudad y la naturaleza por medio de productos textiles.

Julisa explica:

“A través de los años he desarrollado una sensibilidad que me permite cada vez apreciar más este lugar [Campus Universitario]. Ahora, después de seis años confirmo que forma parte de mí. Es un paraíso que nos moldea y cuyo avance debe garantizarse. “La U” ha sido el lugar donde he aprendido de mi disciplina y de la vida, es el lugar que recorro para mantener mi salud física y emocional, es el lugar donde me reúno con amigxs, es el lugar donde siempre hay una sombra para descansar y las zonas verdes se diluyen levemente hasta encontrar otra que aviva la experiencia, es el lugar que se ilumina con lámparas en forma de esfera y que me ha permitido presenciar miles expresiones de amor. Por esto y por mucho más, el tiempo que dediqué a realizar este bordado no puede ser menos que un: ¡gracias! gracias por darme tanto”.

El Consejo Universitario, sobre la elección, comunicó:

“... la artista evidencia un abordaje honesto y coherente, en el cual los materiales utilizados y su justificación reflejan el espíritu universitario, postulando la acción del bordado como una práctica artística y al mismo tiempo un espacio de la memoria”.

Julissa, a lo largo de su formación, ha explorado el bordado como una técnica de conocimiento personal y como una herramienta para pensar la arquitectura. En el curso de Historia de la Arquitectura III, por ejemplo, utilizó el bordado como una forma de reimaginar los procesos contemporáneos de diseño. En el Taller de Diseño IX y X (archivo.ciudad.arquitectura), logró articular el bordado como una herramienta que le permitió realizar dos acciones distintas. Por un lado, “tejer” una red de archivos históricos como una crítica a las instituciones políticas. Por otro lado, “proyectar” espacios a partir de maquetas arquitectónicas, mostrando los patrones de movimiento en un edificio particular.

Figura 2. Exploraciones desde el bordado

Figura 2. Exploraciones desde el bordado. Fuente: Julissa Santamaría Cubero

 

En sus propias palabras, el bordado le ha permitido 

“... evidenciar relaciones y de manera general, pensar en arquitectura mediante otros medios; bordar genera un ambiente apto de reflexión que permite reunir conceptos e ideas de la disciplina con otros materiales, lógicas y movimientos manuales. Pensar en arquitectura, pero no condicionando el cuerpo y las manos a dar clicks, teclear, arrastrar, que es lo que casi siempre hacemos con las computadoras”. 

El bordado, precisamente, no es ajeno a la disciplina de la arquitectura. Autoras, como Jimena Hogrebe en Bordado arquitectónico, han afirmado, en este sentido, que el bordado aparece como un medio, una metodología y un pensamiento. Otras autoras, como Rozsika Parkers  Embroidery and the Making of the Feminine, han mostrado la impronta feminista del bordado en tanto motiva la manifestación, la subversión, la reunion y la conversación.

Figura 3. Exploraciones desde el bordado

Figura 3. Exploraciones desde el bordado. Fuente: Julissa Santamaria Cubero

 

La relevancia de este premio radica en la posibilidad de pensar cómo, desde la Escuela de Arquitectura, pueden emerger y emplearse diferentes técnicas de creación que, en diálogo con las herramientas tradiciones que se emplean en la arquitectura, permiten la generación de nuevas prácticas y conocimientos disciplinares. Justamente, el trabajo de Julissa da suficientes pistas sobre este reto. 

 

Figura 4. Exploraciones desde el bordado

Figura 4. Exploraciones desde el bordado. Fuente: Julissa Santamaria Cubero

 

 

 

 

 

Sobre Julissa Cubero Santamaría.

 

Sarchiseña. Estudiante de Arquitectura desde el 2018. 

Luis Durán Segura