Movilidad estudiantil en pandemia: entrevista a Maria del Mar Soto Cedeño “Mari Mari”

24 Aug 2020
Muelles Copenhague - María Del Mar Soto
«Muelles de Copenhagen «. Fuente: María del Mar Soto Cedeño

Entrevista realizada por Rodrigo Oviedo.

 

A la hora de irse de intercambio un/a estudiante siempre imagina las nuevas experiencias que vivirá en su nuevo hogar, conociendo nuevas personas, idiomas, comidas, ciudades, culturas y demás variantes que harán estas vivencias memorables. Este año varios estudiantes de Arquis partieron de casa para experimentar de primera mano esta aventura, pero se toparon con algo que nadie esperaba y afectó a todo el mundo, la pandemia ocasionada por el Covid-19. 

Al haber sucedido esto, desde la Oficina de Comunicación de Arquitectura UCR decidimos entrevistar a estudiantes que salieron al extranjero para saber de su experiencia y cómo han afrontado todo esto. La primera entrevistada es la egresada María del Mar Soto Cedeño, que actualmente se encuentra en Dinamarca. 

¿Por qué escogiste Dinamarca?

Primero que todo, a mí solo me falta una materia, una optativa (para finiquitar el plan de estudios), sabía que podía llevar cualquier cosa, no tenía que ir específicamente a una U donde dieran arqui. Eso ya me abría un poco más las posibilidades. Desde un principio yo quise irme a un país nórdico, no sé por qué, pero mis opciones eran Finlandia, Holanda y Dinamarca y literalmente Rita (directora OAICE) fue: “no hay campo ni en Finlandia ni en Holanda, entonces va a ser Dinamarca”. 

Yo llegué en enero del 2020 con mi mamá, estuvimos en Copenhague y es demasiado diferente al resto de Europa…bueno yo llegué en invierno y todo estaba muy frío, no había gente en la calle, todo era súper tranquilo, todo cerraba a las 6pm, nada como en España o eso de que todo el mundo está en la calle, al principio fue como un shock, porque no era lo que yo esperaba.

Yo estoy en la ciudad de Aarhus. Dinamarca se divide en tres islas, yo estoy en la más grande lejos de Copenhague y es como el hermano menor no querido por Copenhague. La gente de Aarhus cree que le hace la competencia a Copenhague, pero dicen [en Copenhague]: “¿Quién es Aarhus?”. Yo me vine con otra chica tica, Vale, y eso ha sido una ventaja para estar acá.

¿Cómo era todo antes de la pandemia?, tu vida universitaria, social, experiencia citadina y demás.

Nosotros empezamos clases a finales de enero, no había Covid. Yo no vivo en el centro (de Aarhus), pero vivo cerca y son 30 minutos caminando, no he comprado bicicleta, pero debo, porque evidentemente todo el mundo usa bici acá y el transporte público es idílico, es increíble. 

Yo estaba llevando tres cursos, Film CultureCognitive Aesthetics de la Escuela de Artes y Greek Urbanism de la Escuela de Arqueología. Yo era la única de intercambio (en Greek Urbanism)8, creo que ese fue el más heavy de todos, porque evidentemente todo el mundo sabía cosas de arqueología y yo como: “¿Qué?”, nunca en mi vida había estado en arqueología, pero pensé: “esto me sirve para la tesis y me encanta, vamos a ver qué hacemos”. Me enamoré del curso y los profes fueron increíbles.

Creo que el cambio a la hora de que nosotros nos pasamos de las clases presenciales a virtuales no fue tanto, porque aquí la U todo lo tiene virtualizado, todo. Yo no tengo absolutamente nada impreso, ellos tienen una plataforma donde está toda la información de los cursos, donde se ponen las tareas, una mediación virtual con esteroides a la mil, perfecta. Aún así, ellos creen que a veces la plataforma no es lo mejor, pero es muy buena, los profes suben todo, trabajos en grupo, entregas, entonces el cambio no fue tan duro. 

Nosotros solo tuvimos un mes y unos días de clases, empezamos la cuarentena el 11 de marzo por ahí, entonces como que pudimos conocer bien cómo era el sistema y qué querían de nosotros, por ejemplo, el sistema de educación danés necesita que vos estés participando, que estés activo en las clases, preguntando. 

Algo muy gracioso, en el sistema danés desde el colegio hasta la U, ellos usan demasiado los exámenes orales. Mami que trabaja en diseño curricular dice que es como una metodología de resolución de casos, ya que desde muy pequeños los incitan a resolver cosas. 

El cambio no fue tan fuerte, nada más era como: “ok ahora, todo lo que se hacía antes lo podemos hacer en la plataforma”, esa es otra cosa, la plataforma tiene un “Zoom” integrado, es súper bueno. En la misma plataforma los profes hacían grupos de trabajo, presentaciones y así; siento que académicamente lo que hicieron fue ponernos un poquito más de trabajo en ciertas materias, por ejemplo, como en “Urbanismo Griego” la clase se dividía en dos, yo tenía que leer entre dos a tres lecturas para cada clase y hacer un ensayo, creo que eso fue como lo más fuerte. 

Cuando nosotros entramos en cuarentena la Primera Ministra dijo que se cancelaba todo y así todos los lugares lo acataron, toda la gente acató las reglas, eso es algo demasiado danés. Es algo muy cultural, el sistema confía en que los daneses siempre van a hacer lo correcto, por ejemplo, cuando usted entra al bus nadie le va a cobrar, usted tiene que pagarlo, un sistema de confianza; solo con eso se ve que es muy de ellos hacer lo correcto y acatar órdenes.

Para mí fue súper fácil mi vida en residencia estudiantil mientras estábamos en cuarentena, mis roommates daneses han sido demasiado pura vidas, hacíamos noches de cine, cocinábamos y comíamos juntos, eso de verdad ayudaba demasiado, ya que yo pasaba estresada por las cosas de la U. Mis amigos de intercambio que son una mezcla entre españoles, unos daneses, una australiana, un brasileño y una chilena, ellos se reunían un montón, siempre se veían y todo, pero yo nunca tenía tiempo por la U, por eso a mí me sirvió mucho estar aquí (residencia estudiantil).

¿Ha sido una excelente experiencia a pesar de todo?

Muchas de las cosas chivas que pasaban en la U, ese es el problema, como siempre el primer semestre es cuando hay más actividades y obvio todas las cancelaron. Hay un festival que es el más grande de los países nórdicos y hacen un montón de actividades, y no pudimos vivir eso, al igual que cursos dentro de la U, no los míos, pero sí sé de compañeros/as que tenían giras y no se pudieron hacer. 

¿En algún momento pensaste en regresar a Costa Rica cuando anunciaron la pandemia? 

Al principio siento que eso fue demasiado fuerte, porque muchos de mis amigos no sabían si se iban a quedar o ir, específicamente los españoles porque estaban más cerca, al final la mayoría se quedó. Durante todo ese tiempo en ningún momento se me ocurrió volver, también porque durante la cuarentena todo en Dinamarca era demasiado tranquilo, en ningún momento pensé en volver. 

Hace como un mes, cuando las cosas se empezaron a poner feas en Costa Rica, la OAICE nos dijo: “vamos a tener un vuelo humanitario, porque se van a cancelar todos los vuelos a Costa Rica, las personas que tienen beca completa tienen que devolverse. A los otros se les recomienda volver, pero está en su decisión”. Yo dije “no me voy a devolver”. Fue estresante ya que yo tenía un vuelo el 4 de agosto y la aerolínea canceló todos los vuelos y nadie me daba una respuesta concreta… literal hasta envié un correo a aviación civil. Todo fue demasiado incierto. 

¿Cuáles cosas o vivencias te han sorprendido durante este tiempo en Dinamarca?

La libertad, el respeto en la calle, y como el acoso callejero no es algo con lo que las danesas lidian en su día a día. Yo sé que yo me puedo poner un vestido, short, enagua y sé que nadie me va a decir absolutamente nada, obviamente al principio era muy gracioso, evidentemente la gente se me queda viendo, tengo el pelo amarillo y la sociedad danesa es muy conservadora. Ellos creen que no, pero hay algo muy extraño, hay como unos lineamientos sociales, creo que de los años 40, eso caló mucho dentro de la cultura, tipo: “yo no soy mejor que nadie, no tengo por qué decirle a nadie nada, no tengo la potestad de criticar a otra persona, no tengo que resaltar sobre los demás”, una cosa rarísima, es algo muy horizontal, vos lo ves como la gente se viste, como la gente te trata. 

Es muy gracioso, porque ir a un café todo es súper callado, yo siempre soy la que termino gritando y todo el mundo me vuelve a ver, obviamente, tengo el pelo amarillo, ando un abrigo amarillo y mi cara. 

¿Sentiste a la gente xenofóbica o racista?

Creo que va con la misma línea esa de que son conservadores, pero no quieren aceptarlo, son muy progresistas, hay mucha gente que no es racista, pero obviamente hay gente de ultraderecha que son neonazis, siempre pasa. Hay muchos árabes, ellos (los daneses) le llaman “guetos”, pero no lo son, más bien son como proyectos de “housing” donde la mayoría son árabes y hay un choque cultural muy fuerte. Evidentemente vos ves que hay muchos musulmanes en los colegios, donde no se ve el choque, sino con la gente mayor que emigró que nunca cambió su cultura.

He escuchado cosas muy fuertes, por ejemplo, una chica de intercambio de Hong Kong, digamos cuando empezó a hacer sol todas las personas salían a broncearse y yo también, ella dos veces hizo comentarios diciendo como: “En Asia si usted quiere ser bonita tiene que ser blanca, por eso yo no me expongo al sol, por eso no quiero ser más oscura”. Otro comentario que me sorprendió fue de otra persona que estudia medicina aquí en mis dormitorios, evidentemente está en primer año y le comenté que estaba quemada por broncearme y me contestó: “¿Cómo quemada?, pero yo pensé que como usted era de piel más oscura no podía quemarse”. Yo quedé demasiado impactada, ¿cómo pueden pensar que por mi color de piel yo no me podía quemar? o sea, porque no soy blanca no me quemo. Hace poco asesinaron a un muchacho negro y siento que aquí lo omitieron un montón, lo ven, pero dicen que no tiene que ver con ellos, fue demasiado fuerte.
 

¿Qué te han parecido las ciudades que has visitado y en la que vivís?

Las ciudades son demasiado lindas, en general los edificios, podés ver que son de principio del Siglo XX, pero aún así los nuevos proyectos de arquitectura son increíblemente chivas y no desentonan, todo tiene un mismo ritmo, un mismo sabor, se complementa muy bien, nuevo, viejo, intermedio, alto, bajo, todo. Siento que son ciudades que invitan demasiado a caminarlas. Me encanta que también hay demasiados bosques cerca de ellas, podés ver que hay entradas hacia el bosque, los controlan un montón, controlan cada árbol que hay, todo está muy bien cuidado, aunque estés en el bosque te sentís segura de que nada malo va a pasar. Hay una muy buena integración entre bosque y ciudad, se complementan muy bien, está equilibrado. 

¿Ahora cómo estás viviendo la situación actual? 

Fue un cambio muy paulatino, de cuarentena total al momento donde estamos ahora, obviamente en cuarentena todo estaba cerrado solo supermercados no, lo que la gente hacía era ir a los parques. Esto ayudó demasiado a que la sociedad no entrara en crisis, ya que había lugares abiertos donde se podía ir. Primero había una restricción de máximo 5 personas, luego máximo 10 personas y ahora ya lo subieron a máximo 50 personas. Ha sido un cambio muy paulatino.

Galería de fotos de la ciudad de Aarhus, Dinamarca

“Vista interna del Jardín Botánico de Aarhus». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

“Aarhus en la noche». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

«Nyhavn (Puerto Nuevo) de Copenhagen». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

«Proyecto AARhus de BIG Architects». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

«Azotea del AROS Art Museum en Aarhus». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

«Vista externa del Jardín Botánico de Aarhus». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

“Vista interior de la Biblioteca Real Danesa de la Universidad de Aarhus». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

«María del Mar en el Jardín Botánico de Aarhus». Fuente: María del Mar Soto Cedeño

Rodrigo Oviedo

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